Laermandá es la confluencia de numerosos ríos sonoros del vasto territorio de nuestra América Mestiza que convoca al encuentro de sus habitantes, de sus palenques y quilombos, a la fiesta de la canción. Es libertad que sobrevive identidades, conjugada en todos los tiempos. Es paisaje que resiste el avance de la mancha urbana, pero también una esquina enfiestada de tambores donde afloran antepasados, entre brotes de baldosas y comunión de historias. Es desarraigo, diáspora, celebración y memoria hechas semilla. Es una eclosión colectiva que lleva en la sangre un pasado y un presente común, plural y diverso, y que busca sumar una huella al caminar…